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Expertos advierten que errores en la limpieza pueden retrasar la apertura de instalaciones inundadas

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Desinfectar antes de retirar el barro, no identificar el origen del agua o reabrir sin completar el secado son algunas de las prácticas que pueden comprometer la recuperación de oficinas, comercios, bodegas e instalaciones industriales afectadas por inundaciones.

Tras los últimos sistemas frontales, empresas e instituciones enfrentan el desafío de volver a operar sin exponer a trabajadores, usuarios ni extender innecesariamente la paralización de sus actividades. Aunque un recinto pueda parecer limpio luego de retirar el agua, todavía puede mantener humedad oculta, microorganismos, moho, residuos contaminados o daños eléctricos y estructurales.

“Recuperar una instalación después de una inundación va mucho más allá de retirar el agua. Implica controlar riesgos, identificar posibles fuentes de contaminación, proteger a los equipos que intervienen y ejecutar un proceso técnico que permita reanudar la operación en condiciones seguras”, explica Hernán Mena, gerente de Operaciones de LIMCHILE.

Uno de los primeros puntos que debe evaluarse es el origen del agua. No es lo mismo enfrentar una filtración por aguas lluvias que una inundación provocada por el colapso del alcantarillado, el desborde de un canal o el ingreso de agua desde calles, zonas industriales o sectores con residuos. En estos últimos casos, el agua debe tratarse como potencialmente contaminada.

Desde LIMCHILE, empresa de facilities services con experiencia en instalaciones de alta exigencia, advierten que extraer, limpiar, sanitizar, desinfectar y secar no son acciones equivalentes, sino etapas distintas. Primero se deben retirar el agua, el barro y los residuos; luego limpiar las superficies; desinfectar cuando exista riesgo sanitario; completar el secado; y realizar una inspección final antes de habilitar el recinto.

El procedimiento también debe adaptarse al tipo de operación. Oficinas, establecimientos comerciales, bodegas, hospitales e instalaciones industriales presentan riesgos distintos por la presencia de sistemas eléctricos, alimentos, equipos clínicos, maquinaria o sustancias peligrosas.

Antes de reabrir, la instalación debe estar seca y ventilada, sin riesgos estructurales o eléctricos, sin moho visible ni olores persistentes, y con sus sistemas críticos nuevamente operativos. La validación final debe quedar en manos del responsable del recinto y de las áreas técnicas y de prevención correspondientes.